... A los aficionados quiero decir
Hace ya unos años, 11 más o menos, Games Wokshop presentó el juego Mordheim, ambientado en la ciudad imperial del mismo nombre, y que había sucumbido tras la caída de un cometa de doble cola sobre ésta. Dicho cometa, suponía un tesoro para muchos, pues para unos, era un símbolo de Sigmar, para otros era una fuente de poder, pues el cometa estaba formado por piedra bruja, otros simplemente veían una forma de enriquecerse, mientras que unos pocos encontraron un lugar donde luchar por honor y gloria.
Así nació Mordheim, la ciudad condenada, donde la influencia de la piedra bruja había trasformado a sus habitantes y atraído a los sirvientes del Caos. En sus calles se encontraba la muerte, y solo las bandas más osadas se atrevían a caminar por éstas.
El juego se basaba en montar tu propia banda de aventureros, una vez lista, te enfrentarías a otras bandas rivales en diferentes misiones, como pudiese ser detener un ritual demoníaco, conseguir un fragmento de meteorito o simplemente acabar con los rivales. La cantidad de bandas disponibles fue aumentando gracias a los artículos de la White Dawrf, añadiendo grupos como los Orcos o incluso los Hombres lagarto.
El juego era una maravilla, un manual sencillo (que podéis descargar integro y en castellano desde la propia web de Games Workshop), unas miniaturas creadas para la ocasión que eran una gozada, todo ello respaldado por los interesantes y útiles artículos de la entonces imprescindible White Dawrf, encumbraron durante muchos meses a éste juego al podio de los juegos de especialistas. Incluso llegaron a aparecer reglas para jugar en Lustria, un entorno muy alejado de la idea original.
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Una banda típica, hombres bestia |
Entonces... ¿Por qué se dejó de lado?
Bueno, es sencillo, a la compañía no le interesaba tanto como los juegos madre. Pensadlo, con una caja básica de miniaturas de warhammer fantasy se podía uno configurar una banda, simplemente con algo de imaginación y alguna pieza de restos (y si tenias buena mano, algo de masilla verde), además no necesitabas precisamente muchas miniaturas, como mucho 10, por lo que los beneficios que éste juego pudiese aportar eran cuanto menos mínimos.
Es una pena que acabará así, y lo peor es que casi nadie juegue ya, sobre todo pensando lo fácil que es de organizar y lo divertido, llegando a presentar un toque muy rolero la verdad. Por eso os animo a probarlo, al menos a leer las reglas, y que veáis lo que el mundo de Warhammer puede llegar a dar, más allá de las batallas.
En los próximos días intentaré subir algunos artículos de la WD que pueden ser útiles, y en castellano, (que en la página de GW están en ingles)
Un abrazo a todos.