El terror siempre me ha gustado. La sensación del miedo es quizá la que más me gusta experimentar, y en pocas ocasiones llego a encontrarme con ella, por mucho que busque en libros, comics, películas u otros medios. En el mundo del comic, el terror siempre ha tenido su lugar, su pequeña parcela donde los creadores han conseguido plasmar verdaderas obras maestras, en ocasiones, en poco más de dos o tres páginas.
En esta tradición, a lo largo de muchos años pudimos disfrutar de series como Creepy, Eerie o la más "ligth" House of Mistery de DC comics (quizá esta última la más floja), donde a base de historias cortas de no más de cinco o seis páginas, casi siempre en blanco y negro, nos ofrecían relatos de terror de una calidad envidiable.
Leídos con perspectiva, y con la niñez y la adolescencia ya lejana, quizás nos parezcan infantiles o carentes de miedo, pero no debemos restarles valor, daban pequeñas pinceladas de terror, que hacían a los niños de muchos lugares temer a los monstruos de los armarios, los cementerios y los sempiternos doctores locos y obsesionados con el poder.
Pero todo acaba y el final le llego a una tradición que nunca debió extinguirse.
Al menos hasta hace unos años.
Quiero hablaros hoy de una revista española donde esta idea, este amor por los relatos de terror en el comic se ha reforzado y ha vuelto a cobrar vida, ofreciéndonos una pequeña pero maravillosa mirada a aquellas antiguas revistas.
Os hablo como no de la revista Cthulhu, dedicada a los relatos y comics de ficción oscura, cuyo nombre ya nos hace ver por donde irán los tiros de la misma.
En sus más de 80 páginas en blanco y negro (excepto un par de relatos a color en la zona central al más puro estilo 1984), nos efrecen una media de 12 a 14 relatos cuya extensión varía entre una y una decena de caras, incluyendo siempre un pequeño relato así como un artículo dedicado al subgénero o autor en que se centra cada número.
Y es que cada número está dedicado a un subgénero, como el especial Zombis, Humor Negro o Fantasmas, o bien a un autor, como el caso de Lovecraft o Stevenson. Este detalle le da un gran interes a la revista pues al tratatarse de monográficos podemos aunar en un sólo número una serie de relatos que orbitan un centro de interes. En este caso sería maravilloso encontrar números dedicados a Eta Hoffman y su hombre de Arena, al mismísimo Becquer con su cruz del Diablo, Dumas, Quiroga o al mismísimo Stoker, que sin duda daría para números magníficos. Al menos por ahora hemos podido disfrutar números geniales como el dedicado a Lovecarft en su primera entrega, o al genio de Poe o Stivenson.
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Este relato tiene mucha mala leche, no por nada es del especial Humor Negro |
El precio de la revista oscila en torno a los 6 euros (la última entrega costaba 7 y estaba dedicada al humor negro), que creo valen la pena. Cuando uno la lee no puede dejar de sentir esa nostalgia por las revistas antes mencionadas, por esos años de juventud leyendo comics de terror...
Pero eso si, no debemos llevarnos a engaño. Esta revista de comics es para adultos, eso está claro. No veremos aquí la inocencia de la House of Mistery, se busca causar miedo, o terror o al menos nerviosismo. Esta es una revista en la línea de la extinta 1984 (después llamada zona 84), en la que el comic se vuelve un medio de expresión más, demostrando que es sin duda alguna, un arte.
En cuanto a la calidad de las historias, podemos encontrar de todo, como es obvio, si bien impera la calidad de forma general. Aun así, siempre hay perlas. El joven Lovecraft, es pura delicia, en una página nos hace volcarnos en el terror visto desde la imaginación de un niño, con un giro argumental que me recuerda, aunque sea de forma tangencial, a las viejas historias de Calvin y Hobbes (salvando las distancias del género claro). Horror House, incluida en la última entrega una maravilla en cuanto a Humor Negro, con un dibujo que le sienta como un guante y que me recuerda horrores a las viejas revistas qe antes comentaba (quien lo haya leído quizá haya visto como yo un GRAN parecido entre uno de sus protagonistas y cierto personaje de Predicador... o al menos yo lo veo claro). Del anterior número, La Cosa que Reía es también un gran relato de humor negro. Plumas Azules del número 3, es magnífica, sin más.
Hasta la fecha, han visto la luz 9 números y está en preparación el décimo. Este es quizá su punto flojo, la periodicidad. No es mensual, ni bimestral... Es aleatoria, cuanto menos. Una pena porque poder disfrutar de una re vista como esta de forma mensual sería un sueño.
No puedo por tanto, más que recomendarla a todos aquellos que gusten del buen comic de terror, que añoren las antiguas revistas como Creepy, y que quieran dar una oportunidad a un producto patrio que bien vale el esfuerzo que hay volcado en ella.
Yo ando buscando alguna que me falta (en especial el número 8 dedicado a los Zombis que no tengo) y espero poder hacerme con todas a no mucho tardar.
Podéis ver el blog de la revista, donde van sacando previews de los números siguientes: Enlace!!
Un fuerte abrazo